"Escultura Dormida"

Dormir

Una cree que está dormida pero, de pronto, escucha la sirena de una ambulancia: un escándalo. Pareciera que el vehículo grita, chilla, anuncia,

Karla Montalvo [i]

Dormir en cuarentena es distinto a aquello que solemos considerar dormir. Una cree que está dormida pero, de pronto, escucha la sirena de una ambulancia: un escándalo. Pareciera que el vehículo grita, chilla, anuncia, lleva a alguien que podría morir en cualquier momento. La ambulancia les grita a las calles vacías, a los fantasmas, a los miedos que deambulan en la noche. Una en su cama siente que las paredes y las ventanas de eso llamado casa son muy delgadas, tenues, que aquella alarma en cualquier momento podría atravesarlas para instalarse dentro.

Fotografía de archivo

Dormir en cuarentena es sentirse en una película de ciencia ficción o en una novela futurista. Así que dormir nunca es dormir plenamente, de lleno. Como las personas en las cavernas hace muchos muchos siglos, se duerme y al mismo tiempo se está alerta: y se sigue con el oído a la sirena dar vuelta a la esquina y seguir por la calle de atrás y luego dar vuelta otra vez y seguir del lado izquierdo en su camino al hospital.

Y si no hay ambulancias, dormir es dormir y a la vez enfrentar las pesadillas. Tan vívidas en el encierro. La cuarentena patrocina producciones realistas, tan realistas que una termina por gritarle a ese ex presidente genocida, con todas sus fuerzas y con todo el aire que todavía circula por sus pulmones: ¡Ojalá te pudras en la cárcel! Y los labios tímidos por el sueño, un tanto torpes por el descanso, se mueven para articular la frase: ojalá te pudras en la cárcel. En consecuencia, a mitad de la noche, con el corazón histérico y furioso, una se despierta. La postura cómoda, confortable, contrasta con todos los demás signos de haber estado en una pelea.

En cuarentena una no siempre duerme de noche. A veces, con un poco de suerte (porque en cuarentena se trabaja mucho), se puede dormir de día. Tal vez a las doce o después de comer. Ojalá no se haya comido muy tarde y no dure mucho la sesión porque de lo contrario se desquiciará el ritmo circadiano y se estará repuesta y llena de energía a la una de la mañana y ni modo de aspirar a esa hora.

Cuando se duerme de día también se sueña. Y en el sueño sigue la alerta, el cuerpo que está pendiente del afuera, de la amenaza, de lo que podría pasar. Una duerme y no duerme al mismo tiempo (como cuando se tiene que cuidar un bebé recién nacido). Una duerme y al mismo tiempo sus oídos y su cerebro siguen las canciones de las películas infantiles y en medio de que se sueña una (con una nitidez asombrosa) con veinte años menos, en la casa materna, el inconsciente y la conciencia se las ingenian para que las canciones participen de la escena.

Una tiene 20 años menos y al mismo tiempo sigue teniendo una hija y un hijo que ven la televisión. De pronto, se recibe un abrazo de una persona no identificada. Y el abrazo es tan real… Una se acercó a ese abrazo con cierta inseguridad, con timidez… Y se dice, sí, así recibía yo los abrazos en ese entonces. Y, sí, se sentía así de bien. Era tan confortable. Sí, la timidez, la prudencia con que una se acercaba para no volcarse, para dejarse rodear de a poco por el cuerpo ajeno… así era.

Y una se despierta con tantas cosas por hacer, en el encierro y con tan poca actividad física y se quisiera regresar a aquel abrazo un tanto anónimo. Con un poco de suerte, si hay una que otra persona alrededor, se le puede ofrecer uno y recibir el suyo de vuelta.

[i] Karla Montalvo, escribe ensayo, cuento y novela. Publicó el libro de ensayos Los personajes que soy (Tierra Adentro) en 2005 y su primera novela, Veritas vincit, fue mención honorífica en el Premio Binacional Valladolid de novela en 2019 y en el Premio Dolores Castro en 2020. Ha sido incluida en antologías como Historias para animales escondidos (Lugar común, 2020), 16 Historias (in)Trascendentes (Lugar común, 2019), Veinte años de ensayo en el FONCA (Conaculta, 2011) y Dos escritores secretos. Ensayos sobre Efrén Hernández y Francisco Tario (Tierra Adentro, 2006). Es licenciada en literatura latinoamericana y maestra en letras modernas por la Universidad Iberoamericana. En 2001 y 2005 obtuvo la beca de jóvenes creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en las áreas de ensayo y novela, respectivamente. En el 2014, como parte del programa de Residencias artísticas del FONCA, hizo una estancia en el Banff Centre en Alberta, Canadá. Es profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en la licenciatura de Creación literaria.

Siguenos
Twitter
Visit Us
Follow Me
Instagram

0 comentarios en “DormirAñade los tuyos →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
Twitter
Visit Us
Follow Me
Instagram