"el dilema de las redes sociales"

El dilema de las redes sociales

Nuestra forma de vida ha cambiado radicalmente con el uso de las redes sociales.

Héctor Unzueta [i]

El advenimiento de la industria de la tecnología nos ha llevado sin duda a reflexionar sobre el lugar que están ocupando los usuarios del internet en el mundo moderno digital. Nuestra forma de vida ha cambiado radicalmente con el uso de las redes sociales. Nuestros hábitos se han transformado con la incorporación de la tecnología digital al dominio de nuestras prácticas cotidianas. 

Basta indagar en los servicios que ofrece la compañía Google para encontrar prácticamente cualquier artefacto cultural desde accesorios para mascotas hasta empresas farmacéuticas mundiales. Google es el motor de búsqueda de la sociedad red.

Sin embargo, es preciso detenerse en pensar que la industria de la tecnología está relacionada con la salud mental de los usuarios de internet, con el denominado capitalismo de vigilancia, con la era de las noticias falsas que erosionan las relaciones sociales para dar lugar al rumor, el insulto, la polarización social. 

Pensar en la industria de la tecnología es pensar en el dilema de las relaciones sociales para bien de la humanidad o para mal de ella. Es situarnos entre la utopía y la distopía en el uso y consumo de las redes sociales. 

El dilema de las redes sociales  (The Social Dilemma) es un documental que se estrenó en febrero de 2020 en el Festival de Cine de Sundance, en Estados Unidos y que actualmente forma parte del catálogo de producciones televisivas y cinematográficas que ofrece la compañía Netflix1

Este documental incorpora testimonios de expertos y personas que ocuparon puestos importantes en compañías como Google, Facebook, Instagram, Twitter. Se presentan por ejemplo los testimonios críticos de Tristan Harris, diseñador ético de Google, o de la investigadora académica Jaron Lanier con su obra “10 razones para borrar sus redes sociales”, entre otras personalidades.

El documental incorpora además segmentos de dramatización en el que actúan personajes en situaciones realistas que viven los usuarios de redes sociales, expresando su ansiedad, confusión o depresión, en el caso de los jóvenes; o la preocupación, prohibición y control que pretenden los padres sobre el tiempo que dedican los hijos a los dispositivos móviles.

Es prácticamente imposible pensar que alrededor de 2000 millones de personas son manejadas por 20 personas entre 20 y 35 años que buscan por diferentes formas captar nuestra atención: un like o dislike, emoticones y una diversidad de simbologías son moneda corriente en la era de internet.

Se trata de compañías que compiten por nuestra atención, misma que se vende a los anunciantes, de tal manera que somos el producto de compañías como Facebook o Twitter. ¿Qué hacen estas compañías?  Nos cambian de manera sutil nuestro modo de pensamiento. 

Estas compañías construyen segmentos de consumidores para monitorear su actividad en redes sociales y así los anunciantes tengan el mayor éxito económico, por lo cual se comercia con los humanos que son la unidad de los mercados que forman compañías y anunciantes. En síntesis, el ser humano es un número económico para la industria de la tecnología.

Todas nuestras acciones son monitoreadas, saben cuál es tu personalidad, cuál es tu neurosis gracias a una tecnología persuasiva que incide en la corteza cerebral, creando un hábito profundo e inconsciente, liberando dopamina2

Dicha sustancia está relacionada con el placer  y la satisfacción, por lo cual el consumo excesivo de contenidos en redes sociales estimula la sensación de recompensa. La búsqueda de esa sensación de recompensa placentera hace que sea potencialmente adictivo en los seres humanos.     

El efecto del uso de las redes sociales se apropia del sentido de valoración e identidad de los niños y adolescentes. “tómate ahora una foto con filtro, tal vez te veas mejor”. En tal sentido no estamos hechos para que nos aprueben diez mil personas sobre lo que hacemos o nos ponemos, resulta entonces una popularidad falsa señalan los expertos. 

Las compañías de internet hackean la psicología de las personas, afectan el comportamiento y las emociones de los usuarios del mundo. Los expertos coinciden en que las compañías de la industria de la tecnología exploran las vulnerabilidades de la psicología humana, creando mayor ansiedad y depresión en los adolescentes. 

Las generaciones actuales son ansiosas, frágiles, depresivas, que no toman riesgos. Se ha condicionado a una generación a depender del uso de la tecnología. En tal sentido, la tecnología ha evolucionado pero paradójicamente el cerebro humano no.  

La pretensión de compañías como Google es que la inteligencia artificial controle el mundo gracias a algoritmos que son opiniones puestas en código. Pero estas opiniones puestas en código no son objetivas y obedecen a intereses comerciales.

Fotograma del Tráiler El dilema de las redes sociales

Las consecuencias de que la inteligencia artificial reemplace  a la humanidad tienen ya un alto costo humanitario dado que una de sus tecnologías, las redes sociales, están apropiándose de las debilidades humanas fomentando la polarización social, la radicalización, la vanidad, la confrontación violenta.

Las redes sociales producen verdades diferentes por individuos que no son objetivos ni constructivos. Se trata de teorías conspirativas  que se propagan por las redes sociales, noticias falsas que influyen en el comportamiento humano como el famoso pizzagate en 2016, teoría conspirativa construida por la extrema derecha norteamericana para desacreditar a miembros del partido demócrata estadounidense, asociando a estos con el tráfico de personas, la pedofilia y el abuso infantil.  Muchas veces denuncias promovidas por guerras políticas en donde la verdad se desconoce. 

Estas teorías conspirativas crean grupos que controlan sistemas de información falsa, manipulan a conveniencia a las personas polarizando a la sociedad. La consecuencia de este tipo de fenómenos en redes sociales es que las personas no conocen la verdad, ni lo que es real, como es el caso de la noticia falsa propagada en redes sociales: la Tierra es plana.

Tales fenómenos de manipulación hacen que tengamos menos control de lo que somos y lo que creemos: porque el gobierno nos miente, porque no podemos confiar en el otro.

Es un golpe global a la democracia para desestabilizar políticamente a un país, para erosionar las fibras de la sociedad, para motivar guerras culturales. 

Por tanto la comprensión compartida de la realidad queda cancelada porque al existir múltiples pseudo verdades las respuestas a los problemas resulta nula. 

La inteligencia artificial no cuenta con un servidor sobre lo que es verdad y sí amenaza nuestra existencia, saca lo peor de la sociedad y estimula la falta de confianza en los demás.

El desenlace del documental “el dilema de las redes sociales” plantea igualmente un escenario catastrófico si no se cambia de modelo para hacer negocios.

Los expertos vaticinan que de continuar con la misma tendencia nos veremos envueltos en guerras civiles, en la destrucción de civilizaciones, en la degradación de democracias y la proliferación de autocracias. 

Por lo cual es urgente cambiar el modelo de hacer negocios que resulta corrosivo mediante la regulación, la legislación, poniendo límites a las compañías de la industria de la tecnología, creando leyes para proteger la privacidad de datos de las personas.

Los expertos coinciden en que para cambiar los propósitos que ocultan las grandes compañías de la industria tecnológica se necesita de la presión pública masiva, de la voluntad colectiva, de reconocer el problema. 

Por fin, recomiendan desactivar las plataformas digitales y notificaciones dado que son enlaces que se convierten en incentivos financieros para las compañías;  asegurarse de que la información no sea errónea o falsa, analizando, comparando, contrastando datos; controlar el tiempo de uso de los dispositivos móviles de los adolescentes —en los niños queda prohibido—, así como eliminar sitios o cuentas con intenciones de manipulación. 

Fotografía: archivo Imagen99

Nosotros pensamos como usuarios de redes sociales que enfrentamos una era en la cual si bien es inevitable hacer uso de la tecnología, también es posible, en concordancia con las voces de los expertos del documental, el limitar nuestro tiempo de exposición y uso de las tecnologías digitales, de verificar la información expresada en sus contenidos, de valorar que es más importante la verdad que es compartida de manera colectiva, logrando una inter-comprensión humana que elimine la polarización de opiniones que radicalizan posturas y segmentan a la sociedad. 

El dilema de las redes sociales es un documental ampliamente recomendable para todo público, especialmente el juvenil, en el sentido de que pueda servir a nuestros hijos y estudiantes  como una herramienta de reflexión inteligente sobre los propósitos que ocultan las grandes compañías de la industria de la tecnología: vender al precio y  al costo social que sea.

[i]  Héctor Unzueta es Doctor en Ciencias Sociales (Comunicación y Política) por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-X) y profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Correo electrónico: hector.unzueta@uacm.edu.mx


1Senra, Ricardo.  “El dilema de las redes sociales” de Netflix: 5 secretos de los dueños de las redes para engancharnos y manipularnos, según el documental”, 3 de octubre, 2020. Disponible en:     https://www.bbc.com/mundo/noticias-54385775 Fecha de consulta: 28 de diciembre, 2020.

2La dopamina es un mensajero químico o neurotransmisor del cerebro de los mamíferos, causante de las sensaciones de placer y relajación, así como es un factor importante en la motivación, el deseo y la memoria. Para mayor información puede revisarse: Clínica Hospital San Fernando “¿Qué es la dopamina?”, 2020. Disponible en:  https://www.hospitalsanfernando.com/articulos-medicos/que-es-la-dopamina Fecha de consulta: 28 de diciembre, 2020. 

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2 comentarios en “El dilema de las redes socialesAñade los tuyos →

  1. Excelente articulo del dr.Hector Unzueta.Por la transformacion de la tecnologia y de las redes sociales con objetivos y metas humanitarias que coadyuven al progreso, la concordia, la paz y libertad en el mundo.Felicidades!

    1. Pero justamente esto que apuntas Izcalotl es lo contrario. Estamos viviendo el fenómeno de la polarización social por todos los rincones del planeta y ello se ha incrementado por el uso negativo que se ha hecho de las redes sociales y la adicción que ha creado en muchos círculos juveniles y no tan juveniles.

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