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Un día en la vida

El año clave para México, y para el mundo, fue 1968. La política, la luchas sociales, la economía, las luchas por las libertades, la vida cultural y los eventos deportivos.

Luis Ramón Ocaranza Sánchez [i]

Dejando aún lado temas biofísicos y químicos, o matemáticos; la mente es la única testigo que nos permite pasear en la relatividad del tiempo, a través de lo acontecido que se convierten en recuerdos.

Dejar huella en la historia es acercarse a la escasa posibilidad de inmortalidad que tienen los seres humanos. Filósofos, poetas, escultores, músicos, escritores, arquitectos y pintores tienen mil razones para buscar ese pedacito de inmortalidad. De igual manera, pensadores, inventores, artistas, científicos locos y locos normales, comunistas y consumidores, futbolistas o trabajadores. Otros tantos sin buscar encuentran, políticos de risa, políticos serios, asesinos y ladrones.

El año clave para México, y para el mundo, fue 1968. La política, la luchas sociales, la economía, las luchas por las libertades, la vida cultural y los eventos deportivos, entre muchos más, marcaron una época en las páginas de la historia.

Los acontecimientos son indelebles, 54 años han pasado y en momentos parecieran escombros pero no, el baúl de los recuerdos se abre cada año y los recuerdos cobran vida.

Mi agüe me lo cuenta:

—Tu abuelo nos llevó a la plaza de las tres culturas, a los dos días de lo ocurrido hijo, había muchas pipas lavando los pisos, pisos teñidos de rojo y olor a tristeza.

Los profes en la escuela lo enseñan:

—Fue el año con el mayor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), debido al plan de desarrollo estabilizador implementado por el gobierno…

Los Beatles cantaban: ¡Helter skelter!

El Che Guevara gritaba: ¡Hasta la victoria siempre!

Finalmente, los Juegos Olímpicos cada cuatro años. Deportistas, atletas de la vida, del desafío al destino del cuerpo. Boxeadores, peleadores y guerreros. Así es el tiempo, ahora con un simple click, un tal santo llamado “San G” nos muestra:

México 68

5,516 atletas en total: 781 mujeres y 4735 hombres de 112 países.

275 deportistas mexicanos: 42 mujeres y 233 hombres.

México en el puesto 15 del medallero: tres de oro, tres de plata y tres de bronce

Medallistas mexicanos

De Bronce: María Teresa Ramírez en natación; Joaquín Rocha en box; y Agustín Zaragoza en box.

De plata: Álvaro Gaxiola en saltos; María del Pilar Roldán en esgrima; y José Pedraza Zúñiga en atletismo.

De Oro: Felipe Muñoz Kapamas en natación; Ricardo Delgado Nogales en box; y Antonio Roldán Reyna en box.

De todos estos deportistas medallistas, solo Álvaro Gaxiola partió lamentablemente en el 2003, México 68 sigue siendo lo acontecido, lo vivido, lo contado, lo enmarcado. Lo vivo, lo muerto, lo platicado. A propósito del dichoso dilema: “hay más tiempo que vida”, me di el tiempo para realizar una entrevista a un inmortal, tuve el privilegio de poder entrevistar a Toño.

El honor de conocer a este personaje se lo debo al Mifri1, amigo del alma y compañero de música, quien tiene como vecino a Toñito. Dentro de las entrañas de la colonia Prado Vallejo, Tlalnepantla, Edo. Mex, un domingo por la tarde-noche de junio sonó el timbre de la casa del Mifri.

—Que tal Toñito, ¿cómo te va?

—Muy bien estimado Quique —Mifri o Diablito—, ¿a ti cómo te va?

Mifri y yo —junto con otros tres compañeros más, Serch en la guitarra, Fredy en la batería, Adrian en los teclados y la voz— ensayamos todos los domingos en casa del Diablito.

—Bien, bien Toñito, gracias. Adelante, pásale. Te presento a Luisillo, de quien te hablé.

—Un gusto, placer y honor conocerle Sr. Roldán. Luis Ocaranza para servirle —dije muy formalito.

—No hombre, el gusto es mío. Gracias aquí a mi Quique quien me invitó.

—Tomen asiento por favor. ¿Te ofrezco algo de beber Toñito? ¿Agüita, refresquito? ¿Un vinito tinto?

—Gracias Quique, así estoy bien.

—Él es el bajista de la banda.

—¡Oh! Ya van varias veces que le digo a Quique que ¿Cuándo puedo verlos en vivo?, se escuchan muy bien.

—Gracias Don Toño —río apenado—, me halaga que le guste nuestra música, ya tenemos casi listo nuestro disco, en cuanto lo saquemos, será el primero en escucharlo, mejor dicho en tenerlo, pues cada domingo lo escucha por la mañana —todos ríen—. Por cierto, ¿qué música le gusta?

—A mí me gusta de todo, oigo de todo, luego mi mujer me dice que ¿qué es eso? que escucho, que ni se les entiende lo que dicen —todos ríen—, a mí me vale, pongo el radio en el coche y oigo lo que pongan.

—¿Qué prefiere escuchar ella?

—A ella le gustan las románticas, baladas viejitas de amor.

—Excelente.

Una vez tomando asiento y sin poder resistir la tentación de beber el agua que le brindó el Mifri, Toño se secó el brillo del sudor de su frente con una servilleta y se dispuso a entregarse a la entrevista, cruzó su pierna derecha y se quedó atento.

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—Estuve leyendo algo de ti —le dije sin miedo—, siempre fuiste un chico muy inquieto, tu gusto por el pugilismo nació desde temprana edad. Al parecer ese gusto te orilló a aplicar una mentira piadosa que cambiaría el futuro de tu vida.

—Así es, —sonrió apenado.

—Para ese entonces tendrías unos quince años, más o menos, ¿cierto?, te presentaste con un promotor de boxeo amateur, asegurándole que tenías experiencia boxística con un record de 14 peleas ganadas y cero derrotas.

—Así es mano, jamás en mi vida había yo peleado con nadie, lo peor de todo es que el promotor se la creyó y me programó para pelear con un fulano de nombre Santos Arellano, un tipo con muy buena experiencia, quien ya había competido en la eliminatoria de Tokio 64, pero había perdido con Juan Favila. En fin, jamás imaginé que podría llegar a ganarle a ese tipo, pero sucedió lo contrario, gané ese combate, mi primer combate.

—Tengo entendido que a partir de ahí vinieron más fechas y victorias, a tal grado de poder participar en los Juegos Olímpicos de México 68, llegando a la final, venciendo al estadounidense Albert Robinson por nocaut técnico, llevándote la presea de oro para México y el boxeo en los pesos pluma.

A partir de este momento, la postura del gran campeón dio un rotundo cambio. El brillo en sus ojos delataba la emoción y el entusiasmo. Su lenguaje corporal lo llevaban a describir las escenas jamás vistas de ese combate.

—Es correcto, primero fue con un sudanés, luego un irlandés, un soviético, un africano,

hasta llegar a Robinson.

Y la memoria visual y sonora vívida del México 68 se expresa:

Noche bella señoras y señores! ¡Qué momento más solemne de este adorable público abarrotando la Arena México! La colonia Doctores quiere poner a cantar el himno nacional mexicano a todo el mundo y gritar el nombre de ¡México! ¡México! ¡Vamos México! Hoy el box está a punto de hacer historia, a punto de formar parte de una página más, dentro de los Juegos Olímpicos.

¡Qué hermosa algarabía emana este bello público! ¡Escuchen esa gran ovación al recibir rumbo al cuadrilátero al gran Antonio, Toño Roldán!

(El público está enardecido y muchas cámaras fotográficas sonando ¡clic, clic, clic!)

Los dos púgiles están listos sobre el cuadrilátero. El referí les da instrucciones. Chocan los guantes y cada uno va a su respectiva esquina. Ambos peleadores listos para empezar una batalla a morir por el oro.

Suena la campana, primer round.

Vemos a un Robinson con calidad, con una mayor estatura, buen juego de piernas y mayor alcance en sus brazos sobre Roldán. Pero el mexicano no se echa para atrás, ¡se mete sobre la guardia del norteamericano para golpear en la zona blanda!

Suena la campana, fin del primer round.

Un round difícil para ambos, pero podemos ver a un mexicano con mucha energía y listo para el siguiente round.

Suena la campana, segundo round.

Ambos peleadores en guardia, ¡se arremeten en una lluvia de golpes! ¡Cuidado ahí! El referí separa a ambos peleadores debido a que el norteamericano dio un cabezazo al mexicano, ya le llamó la atención.

Chocan los guantes de ambos púgiles y se vuelven a batir a golpes ¡Qué bonito gancho al hígado por parte del mexicano! ¡La gente se enaltece!

El norteamericano trata de fajarse sobre el mexicano, ¡vuelve a dar otro cabezazo a Roldán! El referí le vuelve a llamar la atención, ¡Peleen! Les grita. ¡Otra vez el intercambio de golpes! ¡Volados, jabs, rectos! ¡Oootroo cabezazo del norteamericano! ¡El referí lo está descalificando! ¡El referí lo está descalificando! ¡Triunfo para la delegación mexicana! ¡Oro para México! ¡Oro para México, damas y caballeros! ¡Viva México! ¡Viva Roldán! ¡Viva el box!

(Ovaciones del público)

—Para ese entonces tenías 22 años. ¿Cómo ha sido tu vida después del 26 de octubre del 68?

—Tranquila, normal, me casé, vivo con mi esposa, tuve tres hijos. Una de mis hijas es psicopedagoga y otro hijo es licenciado en ciencias de la comunicación, tengo una vida normal, sencilla.

—¿Cómo respirabas aquellos aires de vivencia en una época donde el gobierno perdía credibilidad ante los hechos ocurridos el 2 de octubre?

—Eran momentos de mucha tensión, yo por mi cuenta tenía que prepararme para estar al cien por ciento en la calificación por la medalla, haciendo dieta para dar el peso, entrenando duro, la información no era como ahora, supe que había altercados entre estudiantes y granaderos, pero mi vida y mi tiempo los dedicaba sólo al deporte.

—¿A qué boxeador admirabas antes de ser pugilista?

—A Cassius Clay, mis respetos, pienso que es el más grande, tuve el gusto de conocerlo en Houston, tengo una foto con él dándole la mano.

—¿Quién fue tu inspiración para querer ser boxeador?

—El gran “púas” Olivares, el cual es mi compadre, me inspiró a querer boxear, aunque también quise ser futbolista, mi gran ídolo futbolero era Enrique Borja.

—¿Con quién te hubiese gustado pelear en aquellos momentos después de tu triunfo en México 68?

—Ah, pues hubo un problema en una ocasión, fue en el 68. Vicente Saldívar, llamado el Zurdo de Oro, fue a las olimpiadas de Roma y no ganó, luego luego lo eliminaron, y cuando yo estaba peleando en la olimpiada él decía que yo no iba a llegar, entonces me preguntaron los periodistas: ¿Oye Roldán, porque Saldívar dice eso? Y yo les dije: “Pues dígale que parece que va a regresar, que si gusta después de que triunfe y salga yo campeón aquí en la olimpiada, pues le doy la bienvenida y que me dé chance de recibirlo”.

Pero pues nunca se dio la batalla, —continuó contando Toño— Saldívar se disculpó conmigo en persona y por el periódico; fue un gran campeón, desgraciadamente murió, nadie sabe de qué murió. Es un misterio, no se sabe. Cuando falleció nos presentamos para acompañarlo pero sus familiares nos corrieron, porque él dejó dicho que no quería a ningún boxeador ahí. Estábamos el “Divino” Ramos, José Medel, alguien más que no recuerdo y yo. Así fue, nos corrieron a los cuatro del sepelio, no tardamos ni cinco minutos en estar ahí en el lugar.

Es notorio que el recuerdo es fuerte y se hace un silencio. Espero y continúo.

—Si hoy fueses boxeador, ¿con quién te gustaría pelear? Sin importar el peso.

—¡Ay no! Ahorita con el dinero que se gana, ¡Uuy, en la torre! Pues con el que fuera, porque se gana mucho dinero —ambos reímos.

—¿Qué piensas de la situación actual que vive hoy el boxeo a nivel mundial? Pues se puede ver la gran importancia que se le da a lo monetario. En algunas funciones, como las de Floyd “Money” Mayweather o Saúl “Canelo” Álvarez, se ha podido deducir que la pelea fue arreglada.

—Pues mira, como se ha visto, en algunas peleas se puede ver la superioridad de un peleador sobre otro, pero arriba del ring el que gana gana, aunque te roben la pelea. Los boxeadores se preparan con duro entrenamiento y disciplina, sabes cuando ganas una pelea. Lo mejor es salir a noquear a tu oponente para dejar todo bien en claro, como en el caso de Márquez contra Pacquiao, el que es campeón es campeón.

—¿Crees que hay corrupción en el boxeo?

—¡Por supuesto que sí!, y no sólo en el boxeo, en varios deportes; pues ahorita vemos, el Comité Olímpico está cerrado, no hay nada, y pues también hay muchas cosas chuecas con el dinero que se les debe de dar a los deportistas, se lo gastan, se lo clavan otros, y a los deportistas les dan cualquier cosa.

El cambio de voz de Toño es evidente. Da la impresión de un enojo controlado, da sorbos del vaso de agua junto a él, pero el fruncimiento del ceño no se hizo esperar.

—El deportista sabe lo que sufre el deportista, y aunque ya han llegado deportistas a la CONADE se ha fallado en el apoyo al deportista. No somos ricos, muchos deportistas vivimos de nuestro trabajo; yo, por ejemplo, he subsistido de mi trabajo, ya estoy jubilado, la casa donde vivo me la gané con la mellada de oro del 68.

—¿Cómo ex olímpico no te han apoyado?

—No mano, no nos apoyan como debe ser, tenemos un premio estipulado de por vida, que no es la gran cosa. Ahorita no nos están dando, nos lo daban cada día primero de mes, ahora es después del día primero y una o dos semanas después, todos los atletas que hemos ganado medallas no nos han pagado, pregúntale a cualquier medallista; yo espero que hagan algo bueno por el deporte.

—¿Qué piensas de que la actual administración de Andrés Manuel López Obrador hace tres años puso en marcha un plan de subasta de propiedades incautadas de procedencia ilícita, donde dichas ganancias sean para el apoyo a deportistas olímpicos?

—¡Ay mano! ¿Cuál dinero?

—Pues por ejemplo el dinero que se recaudó de la venta de la casa de Zhenli Ye Gon, por más de 102 millones de pesos, los cuales fueron destinados a los medallistas panamericanos en 2019.

—Pues ese dinero fue dado por el señor Bremen, el dinero lo dio él, él se paró el cuello, él dio los cheques, 240 mil pesos a cada medallista, el dinero es de él, no de Obrador.

Muchos otros empresarios han ayudado más que el propio gobierno. ¡Veamos el mal manejo de Ana Guevara! ¡Funcionaria inepta!

Nuevamente frunce el ceño y viene el silencio incomodo. Me apresuro y pregunto:

—Por último, ¿Qué consejo les darías a las nuevas generaciones?

—Pues que estudien, hagan mucho ejercicio, que se alimenten bien. Yo a mis 76 años me siento muy bien, casi no me enfermo. Hoy podemos ver como mucha gente joven tiene diabetes, problemas de la presión, drogadicción. En fin, cualquiera puede ser campeón.

—Gracias querido Toño, todo un placer y honor conocerte, gracias por la entrevista y tu confianza.

—De que mi estimado, aquí estamos, igualmente, un gusto.

Imagen de cortesía: Toño Roldán y Luis Ocaranza

—¿Una foto Toño?

—¡Con gusto! Si nos haces el favor estimado Quique

Sin más, con un aire de haber cumplido una misión, Antonio Roldán, medallista olímpico, procedió a retirarse a su casa. Pero antes, un fuerte apretón de mano y un afectuoso abrazo. Escuchamos sus pasos fuertes y cada vez más débiles, al tiempo que se alejaba, y agradecidos por compartir esos momentos fértiles de vivencias y opiniones de un día, en la vida de un deportista.

1Mifri y yo, junto con otros tres compañeros más, Serch en la guitarra, Fredy en la batería, Adrian en los
teclados y la voz, ensayamos todos los domingos en casa del
Diablito.


[i] Luis Ramón Ocaranza Sánchez, nació en la Ciudad de México el otoño de 1986. Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM. Desde muy joven le ha atraído la literatura y la música. Ha colaborado con bandas como Smando, Heavy Nopal y Follaje. En 2020 grabó su primer disco con su banda Qualia, con temas originales y letras basadas en poemas de CharlesBaudelaire (Las Letanías de Satanás).

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